Los límites del acoso online, un quebradero de cabeza para las compañías de videojuegos

Veníamos en el artículo anterior de explicar diferentes enfoques sobre cómo han gestionado diferentes desarrolladores el tema del teabag, con el mayor foco del debate puesto en la escena competitiva profesional y no tanto en el multijugador casual. Como también se ha expuesto a la hora de definir y contextualizar el trash-talk en el primer artículo de esta serie, muchas veces es difícil trazar la línea que separa el acoso online o el discurso de odio de lo que podemos englobar dentro del trash-talk, recordando también que hay muchos jugadores que están en su pleno derecho de rechazar completamente cualquier tipo de comunicación mínimamente hostil en partida.

La página de soporte oficial de Xbox define y diferencia así el trash-talk del acoso, adelantando nuevamente que son conscientes de que la línea entre una cosa y otra no siempre es clara:

-El trash-talk se refiere a bromas que fomentan la conversación y la competencia amistosa entre jugadores.
-El acoso incluye cualquier comportamiento que interrumpa negativamente la experiencia de otro jugador o haga que un jugador se sienta menos bienvenido.

Añaden, además, que no se consideran aceptables bajo ningún concepto «las amenazas de daño físico, los insultos raciales, las insinuaciones sexuales explícitas y el lenguaje obsceno». Por otro lado, recuerdan la importancia del contexto: «si estás jugando a un juego familiar o una partida amistosa multijugador, es posible que otros jugadores no quieran escuchar nada de trash-talk«.

En este sentido, y desde hace años, tanto las plataformas como los propios juegos multijugador se han visto obligados a ofrecer a los jugadores herramientas tanto de reporte como de bloqueo o silenciamiento para poder hacer soportable en muchos casos las partidas. Por ejemplo, Xbox nuevamente anunciaba hace unos meses el lanzamiento de una nueva herramienta de reporte por voz con la opción de capturar el chat de voz con el objetivo de crear un espacio más amable en la plataforma. O por ejemplo, podemos consultar las reglas de la comunidad que en principio tienen casi todos los títulos multijugador AAA. En el caso de Epic Games, la compañía deja claro que no se tolera ningún tipo de odio o discriminación basado en la raza, etnia, religión, identidad de género, orientación sexual, habilidad, etc. Y sobre el acoso, insisten en respetar al resto de jugadores y recuerdan que «interactuar con otros de una manera predatoria, amenazante, intimidante, lasciva, degradante, despectiva, invasiva de la privacidad o abusiva va en contra de las reglas».

Según a quién le preguntes y dependiendo del contexto, el trash-talk también está considerado un arte, especialmente cuando los comentarios, idealmente en persona, son ingeniosos y crean una dinámica de diálogo de vaciles y bromas que no suele recaer tanto en la persona como en su desempeño o habilidades. En este sentido, NBA 2K ha hecho de este fenómeno un sello de su identidad. «Los insultos tácticos pueden volar a la velocidad de los micrófonos entre jugadores de diferentes continentes», escribe un periodista en Washington Post, que dedica un artículo entero a esto mismo. «Lo bonito de esto es que se hablan mal y se atacan, pero luego, después del juego, se abrazan.Todo es parte del juego», declaraba Brendan Donohue, expresidente de la liga, en el mismo artículo.

La misma cuenta oficial del juego en Twitter publica regularmente contenido sobre el trash-talk en la liga ensalzándolo, como podéis ver a continuación donde hacen un montaje audiovisual a lo trailer con los momentos de pique y enfados más destacados:

Como vemos, para juegos como NBA 2K, el trash-talk es una parte imprescindible del marketing y de la retransmisión de la escena competitiva. Eso sí, dentro de unos límites y bajo unas normas que no se distancian mucho de las que venimos viendo con Epic Games o Xbox. «La Liga NBA 2K no tolera ningún discurso de odio dentro o fuera de la competición. Exigimos que todos los jugadores respeten el código de conducta y se comporten de manera respetuosa y profesional en todas las interacciones. Si algún jugador se involucra en trash-talk que implique discursos de odio, ese jugador será disciplinado en consecuencia», afirma un portavoz de la liga en Washington Post.

Concluyendo ya, es difícil, como bien demuestra este extenso texto intentando hacer un buen repaso del tema, afirmar rotundamente si el trash-talk es aceptable o no dentro del mundo del videojuego y de los esports. Lo que no queda duda es que forma, desde hace casi tres décadas, parte inherente de la cultura del videojuego. La creciente toxicidad en la vertiente online ha empañado en cierta medida la aceptabilidad que pueda tener el trash-talking si se da dentro de ciertos límites y en determinados contextos.

¿Tiene o no algo de malo el Trash-talk entre amigos?

Por ejemplo, Kotaku publicó hace años esta interesante guía sobre cómo, cuándo y de qué manera debería tener lugar el trash-talk en partida. En este texto se explica cómo alardear de tus habilidades, intimidar o burlarse de un contrincante en un esfuerzo por subir la apuesta, bromear o desmoralizarlo, no tiene nada de malo siempre y cuando sea entre gente conocida. Por otro lado, lo inaceptable se podría resumir en que, en el terreno entre usuarios no profesionales, el trash-talk entre desconocidos debería evitarse, puesto que es difícil marcar una línea entre la buena intención y lo que se puede percibir como acoso:

«Lanzar insultos a gente aleatoria a través del chat de voz es el equivalente a golpear a alguien que está detrás de una gruesa cortina negra. No sabes cómo se sentirán al respecto y no lo verán venir. Podría arruinarles el día. Por eso recomiendo no hacerlo», explica el artículo, añadiendo aspectos que también se han ido discutiendo más arriba: que los ataques personales son malos y que es de débiles y un reflejo de las malas habilidades atacar por motivos de peso, raza, religión, género, sexualidad o salud mental: «Es una mierda y poco creativo decirle a tu oponente que lo «violaste»», concluye.

Hay que aceptar que el trash-talk, incluso dentro de estos límites, no es para todo el mundo, y ese debería ser lo principal a respetar y a tener en cuenta cuando se quiere llevar a cabo. Por supuesto, en entornos o espacios donde se han consensuado estos límites, tanto en el multijugador como en la escena competitiva, puede no solo ser un componente divertido y estratégico, sino llegar incluso a ser un arte, como bien anticipó The Secret of Monkey Island hace más de 30 años haciendo del insulto una divertida mecánica de gameplay. «Cagarse» en las madres de todos tus oponentes denota no solo falta de creatividad, sino una misoginia rampante, y eso no es divertido. Pero soltar un «¿has jugado durante dos horas para morir así?» en partida solo puede mejorar la experiencia de cualquier juego.

Foto original: Foto de Dmitry Vechorko en Unsplash

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La noticia

Los límites del acoso online, un quebradero de cabeza para las compañías de videojuegos

fue publicada originalmente en

3DJuegos

por
Marina Amores «Blissy»

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