Lo que más y lo que menos me ha gustado de la nueva apuesta de EA es lo mucho que me ha recordado su metroidvania a Sonic. Análisis Tales of Kenzera: ZAU

Tales of Kenzera: ZAU es la nueva propuesta de EA Originals, y su mayor reto es conseguir destacar en un género tan absolutamente repleto de joyas como es el metroidvania, presentar una personalidad propia, chula e ideas nuevas. A veces lo consigue, aunque en otras ocasiones sus buenos conceptos se quedan algo diluidos. De todas formas, y pese a todo, Tales of Kenzera: ZAU es un juego con un combate tan divertido y una movilidad tan fluida que merece la pena darle una oportunidad.

El protagonista de este metroidvania 2D es un chamán que se embarca en la misión de viajar por un mundo místico, encontrar a los guardianes espirituales y lograr que su padre regrese a la vida. Este es el contexto y el arranque del juego, pero, en realidad, se trata de una aventura sobre aprender a superar la pérdida, el dolor y crecer.

Este planteamiento tiene una cosa buena y otra que no me ha gustado tanto. Lo bueno es que el diseño de sus escenarios, sus situaciones, su trama y hasta su jugabilidad están muy bien conectadas con sus temas; al menos, la mayoría de las veces. Lo malo es que el título no para de contarte cosas, de frenarte en seco para abrir conversaciones y lo que tú quieres es correr, saltar y luchar.

Correr por Tales of Kenzera, brincar y luchar es un placer

He tenido un problema con sus textos, y es que están repletos de frases y de ideas manidas y comunes. Manejamos a un muchacho frustrado por la muerte de su padre, y tiene los poderes suficientes para desafiar las leyes de los muertos y traerlo de nuevo a la vida. Lo acompaña un viejo sabio que no deja de recordarle que no se flipe, que se relaje y que entienda que la muerte es lo que es. Así que el juego se trufa de refranes, de frases hechas y de insolencias por parte del niño. Y tú sabes cómo va a acabar esto.

Por eso, tengo que reconocer que he pasado los textos a toda velocidad, porque sentía que esta historia ya la había escuchado cien millones de veces. Además, los diálogos se me hacían larguísimos porque la jugabilidad de Tales of Kenzera: ZAU es extremadamente ágil. En su movilidad me recordó muchísimo a Sonic: The Hegdehog, y sus combates tenían un deje a Devil May Cry. Así que, obviamente, a mí solo me importaba salir disparado, saltar entre plataformas y combatir sin parar. Y cada vez que el juego me quería contar algo, deteniéndome, yo sentía que me estaban poniendo palos en las ruedas.

Tales of Kenzera: ZAU va a toda pastilla. Es un juego muy horizontal que sabe ofrecerte buenos instantes de saltos, de deslizamientos y hasta te deja modificar el escenario con tus poderes para seguir corriendo. La evolución de la jugabilidad en lo relativo a la movilidad me ha gustado, porque cada vez te ofrece más y más dominio de tu carrera. No hay loopings locos ni nada de eso, pero sí un buen flow.

Cuanto más jugamos, mejora el ritmo de la aventura

Eso sí, no siempre el juego acierta en esto. Hay algunos niveles excelentes en los que Tales of Kenzera combina buenas rampas, posiciona bien a sus enemigos y sus plataformas para que lo gocemos dando brincos, pero también otros que abusan del ensayo y del error. Los pinchos te matan de un golpe, y el juego tiene varios retos secretos en los que hay que ser muy rápido con el salto, el dash aéreo y el doble salto. Eso está genial, pero no tanto lo poco que te permite anticiparte a lo que hay al otro lado del scroll.

También he notado algún que otro problema en cómo el protagonista logra, o no, subirse a una plataforma tras un salto demasiado apurado. La verdad es que me ha costado hacerlo bien más de una y de dos veces. También tiene algunas zonas más alargadas de la cuenta, con pasillos en los que corres sin que te llegue ningún estímulo, ni visual ni jugable. En estas zonas, le habría venido genial recurrir a su estética africana para añadir algo de narración a través del escenario, alguna sugerencia o información que aliviara la excesiva carga de texto que tienen los diálogos.

En lo relativo al combate, ocurre tres cuartos de lo mismo. Contamos con dos tipos de poderes intercambiables representados con máscaras, la de luna y la del sol. La primera nos permite disparar a distancia y la segunda cuerpo a cuerpo. La gracia del sistema de combate es que podemos pasar de una máscara a otra pulsando un botón y al instante. Tales of Kenzera: ZAU sabe que mola muchísimo alternar de la una a la otra, entre disparar y atacar, entre lanzar a un personaje al aire y freírlo a tiros y vuelta a empezar, así que prepara un montón de pequeñas arenas con la entrada y la salida bloqueada para pelear. ¡Pero tú quieres seguir corriendo!

El combate de Tales of Kenzera: ZAU es muy divertido, pero impreciso al principio

Más bien, no es que quieras seguir corriendo, es que es muy brusco cómo el juego te detiene para pelear y luego te vuelve a hacer correr. Las peleas también tienen un toquecillo muy majo de beat’em up. Tanto es así que hasta hay un ascensor que va subiendo mientras aparecen enemigos; y no hay nada más de «yo contra el barrio» que un ascensor. Aunque las sensaciones de las peleas han sido muy buenas, hay dos cosas que no me han acabado de enamorar. La primera es que el dash es demasiado estricto. Cuesta calcular a la perfección cómo posicionarse bien en la espalda del enemigo.

El otro es que la cámara se aleja a veces demasiado, y el diseño artístico es demasiado luminoso y brillante. Tienen como una estela alrededor de los enemigos que impide entender bien cómo son sus caja de impactos. Así que me ha costado lo mío pillarle el punto a las batallas. He muerto un montón de veces tanto por culpa de esto como por el ensayo y error al que me han sometido algunos pinchos.

Los enemigos también se repiten demasiado, pero hay que reconocer que cuando el combate es divertido, lo es y mucho. Hay enemigos con armaduras que solo se funden usando una de las dos máscaras, otros aéreos, algunos con armaduras… Y eso te obliga a planificar bien a quién atacar primero y a quién después, cómo alternar tus poderes y cómo combatir. Los jefes finales e intermedios también son chulos, y la verdad es que cuando estás en el fragor de la batalla, Tales of Kenzera: ZAU es muy divertido.

Es decir, Tales of Kenzera: ZAU tiene una muy buena movilidad, pero estos combates te cortan la carrera metiéndote en peleas en entornos cerrados, y hay demasiados pasillos y zonas sin estímulos. Las peleas son muy divertidas y dinámicas, pero tienen imprecisiones. La trama no está mal, pero se desarrolla de una forma demasiado lenta en relación con la jugabilidad. Es un juego lleno de «peros« encerrados en buenas ideas. Por fortuna, lo que se disfruta acaba prevaleciendo sobre las fricciones.

No es juego perfecto, pero sí muy disfrutón

Lo que sí que está genial por encima de toda duda es la adquisición de talentos nuevos. El juego me ha recordado mucho a Sonic porque el personaje ya empieza con su dash y su salto doble, así que desde el principio corre mucho. ¡Por eso me enfada que la trama y los combates me paren! Los poderes que obtenemos nos ayudan a avanzar más y mejor, y cuántos más vamos consiguiendo, todas estas fricciones que hemos señalado se van solucionando, más o menos. Por ejemplo, un poder que conseguimos al principio del juego es el de congelar. Así que si no somos capaces de acertar con el enemigo que tenemos al lado, pues lo paralizamos y listos, un problema menos.

Por eso me lo he pasado tan bien con este juego. Tiene problemas, pero suelen ir solucionándose. Pero ojalá no hubiera tantas zonas muertas y más momentos de combates en los que correr y atacar se llevaran mejor. Es un metroidvania que quiere tener personalidad y ser distinto. Su ambientación africana, la combinación de ataques a corta y a larga distancia y su flow hacen que sea una aventura chula. No te va a cambiar la vida ni será GOTY, ni tiene los mejores gráficos ni el mejor acabado técnico, pero te dará unas buenas horas de de juego metroidvanero con toquecitos muy propios. Ojalá se hubieran pulido más sus defectos, porque es un título que prometía brillar y se queda a las puertas.

Muy disfrutón

Tales of Kenzera: ZAU

Por:
Adrián Suárez

Aunque tenga algunos problemas en combate, diseño de niveles y mecánicas, Tales of Kenzera: ZAU tiene buenas ideas y nos deja con algunas buenas peleas que disfrutar. Su progresión está chula, sobre todo la adquisición de talentos. Con un par de retoques, ajustado mejor lo largas que son las peleas con los jefes, y más cosas que hacer mientras corres, sería fantástico, pero tal como está también está bien. Es un metroidvania que te merendarás con una sonrisa. El típico juego disfrutón que no te cambia la vida pero que te alegra un finde.

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5 cosas que debes saber:

Es más importante la acción y los saltos que la exploración.

El juego tiene una duración perfecta para lo que quiere contar, y tiene secretos que descubrir.

No es dificilísimo, pero a veces sabe ponerse muy cuesta arriba.

La progresión del personaje funciona muy bien.

Lo mejor es cómo el personaje se desplaza por el escenario. Es muy plataformero.

Jugadores: 1
Idioma: Textos en español y voces: en inglés, idioma nativo africano
Duración: 8-12 horas

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Lo que más y lo que menos me ha gustado de la nueva apuesta de EA es lo mucho que me ha recordado su metroidvania a Sonic. Análisis Tales of Kenzera: ZAU

fue publicada originalmente en

3DJuegos

por
Adrián Suárez

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